Cuando una familia escucha por primera vez "sistema de comunicación aumentativa", suele imaginar una tableta cara. Y sí, existen, pero son solo una parte del panorama. Muchos de los sistemas que mejor funcionan no necesitan batería.

Este es el mapa completo, ordenado por el tipo de apoyo que requieren.

Sistemas sin ayuda

Son los que usan únicamente el cuerpo de la persona. No hace falta llevar nada encima.

Aquí entran los gestos, las señas, las expresiones faciales, la mirada dirigida y el lenguaje corporal. Suelen ser el punto de partida, y casi siempre siguen presentes aunque después se incorpore otro sistema.

Su ventaja es evidente: están siempre disponibles. Su límite también: el vocabulario que permiten es reducido y solo los entiende quien conoce al niño.

Sistemas con ayuda

Requieren un soporte externo. Se dividen en dos grandes grupos según la tecnología que involucran.

Soportes de baja tecnología

No llevan electrónica. Son los más usados y, en muchos casos, los más eficaces para empezar:

  • Pictogramas — imágenes que representan objetos, acciones o conceptos.
  • Tableros de comunicación — superficies donde los símbolos se organizan por categorías o por frecuencia de uso.
  • Cuadernos de comunicación — versiones portátiles y ampliables del tablero.
  • Fotografías y tarjetas de objetos reales, útiles cuando el niño todavía no interpreta dibujos.
  • Señalización del entorno, que apoya la comprensión y la anticipación.
  • Alfabeto, para quienes ya leen y escriben.

Son económicos, no se descomponen, no dependen de que alguien los haya cargado y se adaptan rápido.

Soportes de alta tecnología

Aquí entran las tabletas, las aplicaciones de comunicación y los dispositivos diseñados específicamente para esta función.

Una distinción importante dentro de este grupo es si el sistema tiene salida de voz o no. Los que la tienen convierten la selección del símbolo en habla sintética, lo que permite que el niño se comunique con alguien que no está mirando el dispositivo.

La ventaja de estos sistemas es el vocabulario: pueden almacenar cientos de símbolos organizados y crecer indefinidamente. La desventaja es el costo, la curva de aprendizaje y la dependencia de una batería.

Cuál es mejor

Ninguno, en abstracto. No existe un sistema mejor para todas las personas.

Lo que hace que un sistema funcione no es su sofisticación, sino que se ajuste a la persona y se utilice de forma constante en todos sus contextos. Un tablero de cartón que la familia usa a diario en la casa, la escuela y el carro es infinitamente más útil que una aplicación costosa que se abre solo en la sesión de terapia.

De hecho, es habitual que un mismo niño use varios a la vez: gestos con la familia, un tablero en la escuela, una aplicación para conversaciones más largas.

Cómo se decide

La elección no se hace por catálogo. Se hace mirando a la persona: qué habilidades motoras tiene para señalar o pulsar, cuánto lenguaje comprende, qué le interesa, en qué contextos va a comunicarse y con qué apoyo cuenta en casa.

En Ceclidi ese análisis es parte de la evaluación del área de comunicación, habla y lenguaje. De ahí sale la recomendación, y de ahí sale también el plan para que el sistema se integre a la vida diaria y no se quede guardado en un cajón.

Si quieres orientación sobre qué sistema podría servirle a tu hijo, estamos para acompañarte:

Para ver el impacto de estos sistemas en la vida diaria, lee Los SAAC: transformando vidas.

  • 🌐 ceclidi.com
  • 📞 Teléfono: 6637-9879
  • 💬 WhatsApp: 5756-1652