Por: Ceclidi – Sensorial Motriz
A veces, cuando un niño no logra concentrarse, lo primero que pensamos es que necesita “quedarse quieto”. Pero la evidencia apunta en otra dirección: moverse no siempre es una distracción, muchas veces es la forma en que el cuerpo organiza la mente para poder aprender.
Antes de pedirle a un niño que preste atención, vale la pena recordar que el cerebro y el cuerpo trabajan juntos. La regulación empieza por el movimiento.
Por Qué el Movimiento Ayuda a Aprender
El movimiento cumple un papel mucho más profundo que el simple gasto de energía. Cuando un niño se mueve de forma adecuada:
- Mejora la concentración. La actividad física ayuda a organizar el sistema nervioso y prepara al cerebro para enfocarse.
- Empujar, cargar o arrastrar ayuda a prepararse para la atención. Este tipo de trabajo, que involucra resistencia, tiene un efecto regulador y organizador.
- Algunas reacciones a texturas o sonidos pueden ser sensibilidad sensorial, no rechazo. Comprender esto cambia por completo la forma en que acompañamos al niño.
- El juego activa la autorregulación y el desarrollo. A través del juego con movimiento, el niño aprende a calmarse, a enfocarse y a relacionarse con su entorno.
Regular Primero, Aprender Después
Esta es una idea central en el abordaje sensorial motriz: antes de aprender, el cerebro necesita sentirse regulado. Un niño que se siente organizado en su cuerpo está mucho más disponible para atender, comprender y participar.
Por eso, cuando un niño se mueve mucho, vale la pena preguntarse qué está necesitando su sistema, en lugar de pedirle simplemente que se detenga. El movimiento, bien acompañado, no compite con el aprendizaje: lo hace posible.
Regular primero, aprender después. En CECLIDI acompañamos a los niños a organizar su cuerpo y su sistema sensorial para que puedan aprender con mayor disponibilidad y bienestar. Si quieres conocer cómo el abordaje sensorial motriz puede apoyar a tu hijo, escríbenos. Estamos aquí para acompañarte.
