Por: Lcda. Bárbara Mejía y el equipo de Ceclidi.
Es una escena cotidiana en muchos hogares: le dices a tu hijo que recoja su mochila, se lave los dientes y se siente a desayunar… y cinco minutos después sigue parado en el mismo lugar, como si nunca hubieras hablado. Le repites la indicación, esta vez con más énfasis, y aun así el resultado es el mismo.
Antes de concluir que simplemente “no quiere escuchar”, vale la pena considerar otra posibilidad: puede que su cerebro esté procesando las instrucciones de una manera diferente.
¿Qué hay detrás de la dificultad para seguir instrucciones?
Cuando un niño necesita que le repitan constantemente las indicaciones o pierde el hilo de lo que debe hacer, puede estar enfrentando dificultades en tres áreas clave:
- Atención sostenida: Le cuesta mantener el foco el tiempo suficiente para registrar toda la información que se le da.
- Memoria de trabajo: Puede escuchar la instrucción, pero antes de ejecutarla, los pasos ya se “borraron” de su mente.
- Procesamiento auditivo: El cerebro recibe el sonido, pero tiene dificultades para organizar y darle significado a lo que escucha.
Estas dificultades no son capricho ni desobediencia. Son señales de que su sistema de procesamiento necesita apoyo.
El impacto en el día a día escolar y familiar
Esta situación suele afectar de manera significativa el desempeño escolar del niño. En el salón de clases, la maestra da instrucciones que involucran varios pasos —”saquen el libro, abran en la página 34 y resuelvan los ejercicios del 1 al 5″— y mientras los demás ya están trabajando, él apenas intenta recordar cuál era el primer paso.
En casa, la dinámica puede volverse tensa. Los padres se frustran porque sienten que deben repetir todo constantemente, y el niño se frustra porque genuinamente no entiende por qué le cuesta tanto algo que parece tan simple. Con el tiempo, esta situación puede afectar su autoestima y su disposición frente al aprendizaje.
Lo que no es una solución
Repetirle las cosas más fuerte o con mayor firmeza no resuelve el problema de raíz. Tampoco lo hace castigarlo por “no poner atención”. Si la dificultad tiene origen en cómo su cerebro procesa la información, lo que necesita es una estrategia pensada para eso, no más presión.
Cómo puede ayudar Ceclidi
En Ceclidi trabajamos con una mirada integral para entender exactamente qué está pasando y diseñar un camino de apoyo personalizado. Nuestro enfoque incluye:
- Evaluación integral del perfil de atención y procesamiento: Para identificar con precisión en qué área está la dificultad y cuál es su nivel.
- Programas personalizados para fortalecer memoria y concentración: Entrenamiento cognitivo adaptado al ritmo y las necesidades de cada niño.
- Estrategias prácticas para mejorar la comprensión de instrucciones: Técnicas concretas que el niño puede aprender y aplicar en su día a día.
- Intervención en funciones ejecutivas: Trabajamos las habilidades cerebrales que organizan y regulan el aprendizaje.
- Acompañamiento a familia y colegio: Porque los avances deben consolidarse en todos los espacios donde el niño se desenvuelve.
Señales que vale la pena observar
Presta atención si tu hijo con frecuencia:
- Necesita que le repitas la misma instrucción varias veces antes de actuar.
- Empieza una tarea pero olvida los pasos siguientes.
- Parece escuchar pero no retiene lo que se le dice.
- Se frustra cuando las indicaciones tienen más de un paso.
- Tiene un mejor desempeño cuando las instrucciones se dan de una en una.
Si reconoces más de dos de estas señales en tu hijo, no es demasiado pronto para buscar orientación profesional.
Si tienes dudas o necesitas un acompañamiento más personalizado para tu hijo, no dudes en consultar con un profesional. En Ceclidi, estamos para ayudarte a entender qué necesita tu hijo y cómo puedes apoyarlo mejor desde casa y desde el colegio.
