Centro Clínico de Diagnóstico e Intervención

Centro Clínico de Diagnóstico e Intervención

Se Tropieza o Evita Actividades Físicas

Por: Lcda. Bárbara Mejía y el equipo de Ceclidi.

¿Tu hijo evita los juegos en el recreo? ¿Se cae con más frecuencia de lo esperado para su edad, choca con objetos o tiene dificultades para actividades como montar bicicleta, atrapar una pelota o subir escaleras? ¿Quizás prefiere quedarse sentado cuando otros niños corren y juegan? Estos patrones, cuando se presentan de forma consistente, no son simple torpeza ni falta de ganas. Pueden ser señales de que el desarrollo motriz de tu hijo necesita atención especializada.

El movimiento es mucho más que juego. Es parte fundamental del desarrollo infantil, y cuando un niño evita participar en actividades físicas, el impacto va más allá del cuerpo.

Qué Hay Detrás de las Dificultades Motrices

El cuerpo no se mueve de forma automática. Coordinarse, mantener el equilibrio, planificar un movimiento antes de ejecutarlo y ajustarlo en tiempo real son procesos que involucran al sistema nervioso, el sistema vestibular, el sistema propioceptivo y múltiples áreas del cerebro trabajando en conjunto. Cuando alguno de estos sistemas no está funcionando de manera eficiente, el niño puede experimentar:

  • Dificultades de coordinación: movimientos torpes, desorganizados o que requieren mucho más esfuerzo del habitual para su edad.
  • Problemas de equilibrio: inestabilidad al caminar, correr, saltar o mantenerse en posturas que para otros niños son sencillas.
  • Dificultades en la planificación motora (dispraxia): el niño sabe lo que quiere hacer, pero su cuerpo no logra ejecutar la secuencia de movimientos de forma fluida y eficiente.
  • Inseguridad en el cuerpo: una sensación difusa de no confiar en cómo responde el cuerpo, que lleva al niño a evitar situaciones donde pueda sentirse torpe o expuesto frente a sus pares.

El Impacto Más Allá del Cuerpo

Las dificultades motrices no se quedan en lo físico. Un niño que no puede seguir el ritmo de sus compañeros en el patio o que se siente inseguro en actividades grupales puede comenzar a evitar el juego social, lo que lo priva de experiencias esenciales para su desarrollo emocional y sus habilidades de relación. Con el tiempo, la exclusión —voluntaria o no— puede afectar su autoestima y su sentido de pertenencia al grupo.

Además, el movimiento tiene un papel crucial en el aprendizaje: la integración sensoriomotriz es base para habilidades como la escritura, la lectura y la atención sostenida. Un sistema motor que no está bien integrado puede influir, de formas no siempre evidentes, en el rendimiento académico.

Cómo Abordamos las Dificultades Motrices en CECLIDI

En CECLIDI trabajamos el desarrollo motriz desde un enfoque integral que combina evaluación rigurosa con intervención basada en el juego, porque el movimiento se aprende moviéndose, y el aprendizaje más duradero ocurre cuando es significativo y disfrutable para el niño.

Evaluación del desarrollo motriz y coordinación. Evaluamos el perfil motor del niño: coordinación gruesa y fina, equilibrio estático y dinámico, planificación motora, integración sensorial y procesamiento propioceptivo y vestibular. Esta evaluación nos da el mapa completo de dónde están las dificultades y cuál es el punto de partida de la intervención.

Intervención sensoriomotriz basada en el juego. A través de actividades lúdicas y estructuradas, trabajamos la integración sensorial y el desarrollo de las habilidades motrices de forma progresiva, siempre adaptadas al nivel y perfil del niño. El juego no es el contexto del aprendizaje: es el aprendizaje mismo.

Actividades para mejorar equilibrio, fuerza y control corporal. Trabajamos de forma específica las áreas donde el niño presenta mayor dificultad, construyendo una base motriz sólida que le permita participar con mayor confianza en las actividades cotidianas.

Estrategias para aumentar la seguridad en el movimiento. Más allá de las habilidades físicas, acompañamos al niño a reconstruir su confianza en su propio cuerpo: que se atreva, que explore, que disfrute del movimiento sin miedo a caer o a quedar en evidencia frente a otros.

Trabajo conjunto con familia y colegio. Los avances en el consultorio necesitan continuidad en el entorno natural del niño. Orientamos a padres y docentes para que puedan reforzar las habilidades trabajadas y crear espacios donde el niño pueda moverse con seguridad y sin presión.


El movimiento también es parte del desarrollo. Un niño que gana confianza en su cuerpo no solo juega mejor: aprende mejor, se relaciona mejor y se siente mejor consigo mismo. Si observas que tu hijo evita actividades físicas, se tropieza con frecuencia o parece inseguro en su cuerpo, una evaluación especializada puede marcar la diferencia. En CECLIDI estamos listos para acompañarlo. Contáctanos y comencemos.

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