Cada niño experimenta el mundo de una manera distinta a través de sus sentidos. Desde el tacto hasta el equilibrio, los sentidos ofrecen diferentes formas de interactuar con el entorno, y cada uno puede reaccionar de manera variada ante los estímulos. El perfil sensorial es, precisamente, la herramienta que nos ayuda a entender ese estilo único de percibir; la regulación sensorial, por su parte, es el proceso mediante el cual el niño ajusta sus respuestas para mantenerse en calma y equilibrio, algo esencial para su bienestar emocional y físico.
¿Por qué es importante el perfil sensorial?
Cada niño tiene un perfil sensorial único que determina cómo responde a los estímulos. Mientras algunos disfrutan los abrazos y el contacto físico, otros pueden mostrarse sensibles a ciertos roces o texturas. Estas diferencias no solo son normales: son clave para adaptar el entorno y favorecer el desarrollo óptimo de cada niño.
Conocer el perfil sensorial de un niño nos permite adaptar el entorno a su manera de percibir, y no al revés.
Sistemas clave en el perfil sensorial
Tres sistemas sensoriales tienen un papel central en cómo el niño percibe y organiza la información de su cuerpo y de su entorno:
- Sistema táctil. Permite percibir texturas, temperaturas y presiones a través de la piel. Los niños sensibles en este sistema pueden evitar ciertos tipos de ropa o el contacto físico, mientras que otros buscan activamente abrazos y caricias. Este sentido es crucial para desarrollar una percepción de seguridad y bienestar, ya que el contacto físico también tiene efectos psicológicos positivos en el desarrollo emocional y social (Ayres, 2005).
- Sistema vestibular. Ayuda al cuerpo a entender el movimiento y la gravedad, y es esencial para el equilibrio y la coordinación. Los niños que necesitan estimulación vestibular suelen disfrutar actividades como girar, saltar o balancearse, mientras que quienes son sensibles a este sistema tienden a evitar los movimientos bruscos. Es clave en el desarrollo de la motricidad y el control postural (Hannaford, 2005).
- Sistema propioceptivo. Permite conocer la posición del cuerpo sin necesidad de mirarlo, y resulta fundamental en tareas que requieren fuerza y coordinación, como subir escaleras o manipular objetos. Los niños con una fuerte sensibilidad propioceptiva suelen disfrutar empujar o jalar objetos, lo que les aporta la información que necesitan para regular la fuerza y la postura (Kranowitz, 2005).
La importancia de la regulación sensorial
La regulación sensorial es lo que permite a los niños adaptarse a distintos entornos sin sentirse abrumados. Quienes logran una buena regulación manejan mejor las situaciones de estrés y mantienen una concentración adecuada en las actividades escolares. Según investigaciones en neurociencia, la regulación de las respuestas sensoriales está directamente relacionada con la capacidad de procesar información y responder de manera adaptativa al entorno (Pfeiffer et al., 2018).
¿Cómo ayudar a un niño a regular su perfil sensorial?
El primer paso es observar con atención sus preferencias y aversiones sensoriales. A partir de ahí, algunas estrategias que pueden ayudar son:
- Crear un espacio seguro y controlado donde el niño pueda retirarse cuando se sienta sobreestimulado.
- Incorporar actividades físicas y táctiles que disfrute y que le permitan regular sus respuestas sensoriales.
- Mantener una comunicación constante para identificar cuándo se siente cómodo y cuándo está sobrepasado por los estímulos.
Referencias
- Ayres, A. J. (2005). Sensory Integration and the Child. Los Angeles: Western Psychological Services.
- Hannaford, C. (2005). Smart Moves: Why Learning Is Not All in Your Head. Great Ocean Publishers.
- Kranowitz, C. S. (2005). The Out-of-Sync Child: Recognizing and Coping with Sensory Processing Disorder. New York: Perigee.
- Pfeiffer, B. A., Koenig, K., Kinnealey, M., Sheppard, M., & Henderson, L. (2018). "Effectiveness of Sensory Integration Interventions in Children With Autism Spectrum Disorders: A Pilot Study." The American Journal of Occupational Therapy, 65(1), 76-85.
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